El principio del adiós

Han sido unos casi ocho meses maravillosos. He conseguido mucho, fallado más y disfrutado de unos momentos incomparables con mi hijo, pero con todo el dolor de mi corazón ha llegado el momento de cerrar, poco a poco y sin prisa, esta etapa. Aunque me gustaría alargarla unos buenos meses más no creo que sea posible. Mi pequeño E no parece resentirse por ahora, así que me doy por satisfecha. Ya come frutas, verduras, pollo, ternera, cereales y, como no, guarrea galletas María. Aparte de la leche artificial y lo que le queda de la materna. Atesoro estos días como un regalo (¡aunque a veces pudiese parecer una maldición!) y a todas las mamás las animo a que por lo menos lo intenten un tiempo, sin agobiarse pero sin desesperarse tampoco, porque merece la pena para ambas partes. Da un poco de miedo empezar a mirar atrás tan pronto. Lo echaré de menos.

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