La subida de la leche

La subida de la leche, caracterizada por dureza y aumento del volumen y el peso de los pechos, amén de calor y dolor si acabas con ingurgitación, suele pasar en los primeros días de lactancia, se va repitiendo a menudo durante los primeros meses y es una sensación que se pierde casi siempre hacia el tercer mes. A no ser que venga el maldito calor sahariano y/o una descomposicion intestinal de nuestro bebé, lo que aumente radicalmente la demanda por hambre y sed. ¡Doy fe! (en la mística, vivo en un deja-vu larguisimo)

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La Gran Ingurgitación

Escribi este post como aclaración a la subida de la leche: la leche sube si el niño mama, para alguna gente incluso cuando no mama. Pero si mama, seguro que sube. Lo que no siempre pasa es la ingurgitacion, es decir, que el pecho se ponga duro y caliente. Cuando el bebe y la teta no están coordinados y el bebe consume menos de lo que la teta va produciendo, bien porque no se enganche bien, porque no tenga mucha fuerza o porque la teta produzca mucho mas de lo que el bebe puede producir, la acumulación puede romper algunos de los conductos que llevan la leche, esta se derrama entre los tejidos y los inflama durante el tiempo que transcurre hasta que es reabsorbida. En el caso de las afortunadas cuyos niños maman estupendamente desde el principio y tienen una teta por lo que sea bien coordinada con ellos, ni siquiera notan la hinchazón. He leído que hay quien afirma en esos casos que no le ha subido la leche, pero si el bebe mama y hace peso, esta claro que leche hay. Solo que estas madres no han pasado por el trauma. La ingurgitacion, por otro lado, no es algo que suceda solo al principio. Si un bebe no mama correctamente y la leche se acumula, incluso si es solo en una parte, puede pasar lo mismo. Es fácil relacionar obstrucciones, mastitis e ingurgitaciones. Pero tendremos oportunidad de ver esto mas adelante.

El porqué de la lactancia materna

Antes de nada, quiero exponer los motivos por los que he elegido la lactancia materna frente a la artificial. Quiero dejar claro que este post es de BENEFICIOS. De problemas ya tendremos tiempo de hablar.

Los beneficios son múltiples, tanto para el bebé como para la mamá. Los conceptos médicos están basados en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y las de la Asociación Española de Pediatría, basadas en las anteriores. Los conceptos menos médicos tienen orígenes más dispersos, pero creo que también hay bastante consenso al respecto.

BENEFICIOS PARA EL BEBÉ

-La composición de la leche se adapta perfectamente a las necesidades del bebé, tanto en cantidad como en composición, dependiendo de la edad del lactante y de sus necesidades momentáneas en cada toma.
-La leche materna transmite al bebé anticuerpos desde su madre que le protegen de un gran número de procesos infecciosos, como la diarrea y la neumonía.
-A largo plazo, los niños alimentados con la leche materna suelen tener una incidencia menor de enfermedades cardiovasculares como el colesterol y de otros problemas como la obesidad y la diabetes.
-Mamar ayuda al desarrollo psicomotriz de los bebés.
-Mamar relaja (¡ayuda a dormir! Pero eso en las primeras semanas de vida no significa mucho)
-Se genera un vínculo afectivo íntimo entre madre e hijo/a de gran valor emocional, o como dice mi amiga M., es más amoroso.
-Parece que sufren menos el cólico del lactante.
-La inmediatez de la leche materna, que solo requiere colocar el bebé al pecho, evita muchas esperas a la hora de comer.
-Parece que disminuye el riesgo de muerte súbita del lactante.

BENEFICIOS PARA LA MADRE

-Dar el pecho ayuda a devolver el útero a su tamaño inicial tras el parto, reduciendo el peligro de infecciones
-Se reduce la incidencia de cáncer de pecho y ovarios en fases posteriores de la vida
-La lactancia materna es un anticonceptivo natural con una eficacia del 98%, es decir, nada que envidiar a otros anticonceptivos usados generalmente. ATENCION: el Método de la Lactancia y la Amenorrea (MELA) es sólo válido con lactancia exclusiva, nada de mixta ni de biberones de agua o manzanilla, y sólo es válida entre las seis semanas y los seis meses posteriores al parto. Además, si aparece la regla ya no sirve. No me ha dado tiempo a probarlo, pero lo iremos viendo próximamente…
-Es mucho más amoroso (de nuevo citando a M.) e íntimo que un biberón, tener a tu bebé en brazos y compartir las miradas, todos los movimientos, el contacto corporal, crea una interacción entre los dos que difícilmente podríamos conseguir de otro modo y que, para colmo, no va a durar para siempre. Ya nos huirán nuestros hijos…
-Es mucho más placentero y económico invertir extra en tu propia comida que en comida en polvo de farmacia para el bebé. Es más, si tienes la suerte de tener un buen entorno social, la lactancia (o el estar criando, como dice mi madre) te puede aportar más de un mimo culinario por parte de los que andan a tu alrededor.
-Duermes mucho más si tienes sólo que enchufar una teta en mitad de la noche que si tienes que levantarte a preparar biberones. Ve a la cocina, enciende la luz, enciende hornilla si no los preparas al micro, calienta agua, mide polvos, agita, comprueba temperatura, sal de la cocina, apaga la luz (¡y los fuegos!), todo acompañado por las deliciosas serenatas de un bebé hambriento. Qué pereza…

Por todo esto, he decidido que lo mejor para mí y para mi bebé es luchar por la lactancia materna, a pesar de todos los obstáculos que se puedan presentar en el camino, que son múltiples y variados. Tomar una decisión diferente a la mía no te convierte ni en mejor ni en peor madre, pero quizá este blog no te sea de mucha utilidad a partir de ahora…

En cualquier caso, ¡bienvenidas!