Cracks strike again!

Yo creía que lo tenía todo bajo control. Lo juro, durante varias semanas me sentía fuerte, poderosa, sabia lo que tenía que hacer para evitar problemas. Me hice esquemas, saqué fotos, conclusiones. La reina del enganche. El terror de las grietas.

Ay, pero no hay enemigo pequeño. Las infravaloré. Hace unos días volvieron. Mi pequeño E tuvo dolencias gastrointestinales y las tomas nocturnas se volvieron un infierno, aunque debo reconocer que el dolor no era tan intenso como el de las primeras. También esta grieta a destiempo era mucho más pequeña. Apareció la sangre por primera vez, impresiona cuando se ve en una ingurgitación o en un cambio de pañal. Resulta que, de nuevo, las grietas fueron las que me aterrorizaron a mí. Cuando el pequeño dejo de retorcerse con los retortijones y le enseñe que cuando se come no se puede estar mirando a todos lados a la vez con el pezón en la boca, poco a poco volvimos a aprender a reengancharnos y la mejoría es considerable en cuestión de un día o dos.

Nota al margen: nunca nunca nunca dar el pecho con una camiseta que apriete, aunque sea poco, algo del pecho. Te encontraras con un bulto maravilloso que tarda en irse tanto como una grieta (siempre que el bebé se enganche bien) pero que aparte de doler es súper incomodo. Avisadas quedáis.