Cracks strike again!

Yo creía que lo tenía todo bajo control. Lo juro, durante varias semanas me sentía fuerte, poderosa, sabia lo que tenía que hacer para evitar problemas. Me hice esquemas, saqué fotos, conclusiones. La reina del enganche. El terror de las grietas.

Ay, pero no hay enemigo pequeño. Las infravaloré. Hace unos días volvieron. Mi pequeño E tuvo dolencias gastrointestinales y las tomas nocturnas se volvieron un infierno, aunque debo reconocer que el dolor no era tan intenso como el de las primeras. También esta grieta a destiempo era mucho más pequeña. Apareció la sangre por primera vez, impresiona cuando se ve en una ingurgitación o en un cambio de pañal. Resulta que, de nuevo, las grietas fueron las que me aterrorizaron a mí. Cuando el pequeño dejo de retorcerse con los retortijones y le enseñe que cuando se come no se puede estar mirando a todos lados a la vez con el pezón en la boca, poco a poco volvimos a aprender a reengancharnos y la mejoría es considerable en cuestión de un día o dos.

Nota al margen: nunca nunca nunca dar el pecho con una camiseta que apriete, aunque sea poco, algo del pecho. Te encontraras con un bulto maravilloso que tarda en irse tanto como una grieta (siempre que el bebé se enganche bien) pero que aparte de doler es súper incomodo. Avisadas quedáis.

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Cómo empieza todo

Al principio de los tiempos de la maternidad, cuando comienza el embarazo, te asaltan mil dudas. Generalmente, la literatura y los consejos son muy explicativos del proceso; vomiteras mañaneras, pies hinchados y dolores de parto se encuentran en el imaginarip colectivo. Lo que viene después, en fin, es sólo la crianza. Una epoca maravillosa donde el tiempo escasea pero sientes la cercanía de tu pequeño. Vale, quizá se haga hincapié en la carencia de sueño, pero después de estudiar arquitectura (o cualquier carrera similar) la pérdida de sueño no da mucho miedo. De lo que casi nadie habla y sólo se ve en la tele entre neblinas románticas es la lactancia. Nadie te dice que la lactancia duele. la lactancia requiere un tiempo antes de ser satisfactoria no sólo para el bebé sino también para la madre. De hecho yo, tres semanas y media más tarde, sigo en el camino. Tengo el convencimiento de que lo conseguiré, pero la tarea es ardua. Pero estoy aquí para compartirlo con las demás, quién sabe si así podemos ayudarnos todas y todos, lo cierto es que la colaboración de la pareja puede ser fudamental para que la lactancia prospere, o al menos eso pienso yo.

Para ir abriendo boca: de 9 personas consultadas directamente, dos no tuvieron problemas con la lactancia y otra ni empezó. Nos deja con un 75% de incidencia de problemas en la lactancia en las mujeres que lo intentaron. Todas los superaron o dejaron la lactancia por problemas distintos al dolor, sino más bien a retirada de la leche, algo muy frecuente hace unos años… Podemos comentar estas situaciones más adelante.

Si la muestra estadística parece pequeña, sólo apuntar que la mayor parte de cremas hidratantes que anuncian una reducción de las arrugas en el XX% de los casos no suelen tener una muestra mucho mayor…